domingo, 25 de mayo de 2014

EL HOMBRE DE LA CARPETA.-


A menudo me lo encuentro por las mañanas. Siempre con una carpeta en la mano. Camina deprisa y decidido, como si fuera a alguna parte, a hacer una gestión que nunca se ve. Es mi vecino del tercero. Un hombre muy activo, educado, amable e ingenioso, pero al que a veces esquivamos ante el temor a que vuelva a proponernos otra reforma o mejora en el edificio. No todos disponemos de tanto tiempo como él.
En su plenitud física y psíquica, se le adelantó la jubilación mientras se retrasaban los nietos. Vuelve temprano del gimnasio y se le ve aquí y allá tomando café, con antiguos compañeros o compañeras, con alguien a quien encuentra más o menos casualmente…  A veces busca a los colegas que están todavía en activo, pero dice que siempre tienen prisa, que se marchan enseguida. Hace unos días, mientras desayunaba yo con una amiga, lo vi entrar en el bar con una señora. Mi amiga, un poco cotilla, me dijo que la conocía, que era una novia de juventud, de la que siempre parecía haber estado enamorado y a la que yo no le encontré ningún encanto. Pero seguro que eso da igual. Cualquiera sirve para echar un rato, entre una cosa y otra es la hora en que su mujer sale de trabajar.


Jean Béraud. Au Café

viernes, 25 de abril de 2014

LA MODA: UN DICTADO ENTRE TODOS.


Siempre pensaba que la moda era una invención de la industria textil para hacernos comprar aquello que no necesitamos y que sólo interesa a unos cuantos. Pero últimamente he cambiado de opinión. Observo esta primavera, muy esplendorosa  por cierto, y veo  a las personas como otro elemento más de la naturaleza, que cada estación renueva su aspecto, cambia de colores y se nos presenta distinta.
Igual que miramos con ilusión las primeras rosas de cualquier jardín cercano y los primeros azahares caídos en la acera, también nos entusiasma ver  las tiendas inundadas  de una nueva gama de colores,  propios de la temporada. Con frecuencia buscamos una prenda de ese color, del que que hacía tiempo que no llevábamos nada y que este año “está de moda”, alegrándonos de que aparezca. Y podemos llegar más allá, probándonos algún modelo nuevo, más ancho o más estrecho, o quizás más largo, pero que  nos da una imagen diferente. No es ni más ni menos que lo mismo que han hecho todas las generaciones, atribuido más a las mujeres por la versatilidad de su vestimenta. Cualquier  pueblo o grupo étnico que se estudie, viene identificado y representado por una forma de vestir concreta, lo que unido a las joyas y otros complementos nos da información sobre la época de qué se trata, la riqueza que pudieran tener  y otros datos relevantes.
Si bien nadie tiene por qué obedecer la última tendencia, desde  las hojas de parra, la ropa ha evolucionado constantemente y todos contribuimos algo a ello.


© Kristian Schuller


 


 

viernes, 4 de abril de 2014

MI HUERTO Y YO.-


En épocas de dificultades, como pasó  en la Gran Depresión del 29, durante la I y II Guerra Mundial, y las posguerras, surgen los llamados huertos comunitarios, huertos urbanos, o  de resistencia. Con esta crisis también; ya sea por subsistencia, ecología, moda o afición, somos muchos los que tenemos un trozo de tierra, o unas macetas, dedicados al cultivo de verduras.
Para mí ha sido un placer descubrir el contacto directo y continuo con la naturaleza, disfrutar del olor de la tierra mojada y pasar del romero a la yerbabuena y del hinojo a la albahaca. Descalzarme, pisar la hierba,  plantar semillas y tocar los frutos que están creciendo me recuerdan que la evolución de cualquier ser, animal o vegetal, supera a todas las máquinas. Es constatar que la felicidad está en las cosas sencillas y ponernos en contacto con lo que hicieron tantos hombres para alimentarnos, los agricultores, desde toda la historia de la humanidad, a la vez que reconocer lo duro de ese trabajo hecho a gran escala.
Claro que no todo son satisfacciones y hay que quitar las malas hierbas, que como los malos compañeros o las amistades tóxicas, te quitan o perjudican el terreno y he librado varias batallas con los caracoles, debiendo admitir que algunas las han ganado ellos .
Ayer entré en la cocina orgullosa, abrazando un gran manojo de hojas  verdes, húmedo todavía y manchado de tierra. Mis hijos al verme exclamaron al unísono: “No, otras vez acelgas, no, por favor. Nos negamos". Y calentaron una pizza, sin que yo pudiera remediarlo.     
  
Bodegón de Juan Sánchez Cotán. Museo de S. Diego (California)
 

domingo, 23 de marzo de 2014

ALREDEDOR DE LOS CAMINOS.-


Que la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos, nadie lo duda. Pero nuestros aparatos  de GPS  preguntan, muy acertadamente, si queramos tomar el  camino más corto o el más rápido, pues no siempre coinciden. Una carretera estrecha o  aglomeraciones de tráfico, nos hacen decidirnos por el más rápido.
De la misma manera, muchas personas abandonan el camino más corto para alcanzar metas importantes en sus vidas. Así, todos sabemos de quien para procurar el amor de una persona, en lugar de manifestárselo directamente, prefiere antes hacerse miembro de su  círculo de amistades o acudir a los lugares que frecuenta. Igualmente ocurre en el terreno laboral. Conocemos sujetos que,  cuando pretenden alcanzar un puesto más o menos  relevante,  no buscan la forma de opositar o formarse, para hacerse merecedor del mismo, que en teoría sería lo más corto. Ellos frecuentan los bares o clubs sociales del delegado o ejecutivo responsable del asunto y si es necesario, se hacen del mismo equipo de fútbol o partido político, para así, después de muchas vueltas alrededor del sujeto, haber conseguido su confianza y a ser posible su agradecimiento en alguna cuestión, que le lleve a lograr su objetivo.  Los mismos medios se utilizan para conseguir cargos en partidos políticos, asociaciones y otros grupos. Antes de presentarse a unas elecciones, se aseguran su sitio con estas artes.
Euclides nos habló de Geometría, que estudia el espacio, pero en nuestra vida cuenta mucho el tiempo y a menudo se toma el camino rápido, que no el recto.
Curva del camino en el bosque. Paul Cezanne

sábado, 8 de marzo de 2014

OTRO DÍA.-


Aquella mañana, al despertar, ella notó un calorcillo que le anunciaba la primavera. Estiró el brazo y notó vacía la otra mitad de la cama. No recordaba si oyó salir a su marido. Empezó la rutina diaria de despertar a los niños, desayunos y llevarlos al colegio, con las habituales prisas y regañinas.
Al volver, le pasó por la cabeza la idea de que otra vida era posible. Hacía tiempo que no la contrataban ni para sustituir; la casa mostraba el mismo escenario de siempre: tazas del desayuno en la mesa o el fregadero, camas deshechas, prendas en el suelo del cuarto de baño…
Recogió lo más imprescindible con toda rapidez. Guardó en su bolso algunas cosas por si surgiera algún imprevisto. Retocó su aspecto y volvió al coche. Tras sacudir con el limpiaparabrisas algunos azahares que habían caído, se puso en marcha. A menos de una hora, tenía una amiga de la infancia a la que siempre podía acudir si tenía ganas de llorar, un antiguo amigo que siempre le hacía reír y, el mar. Un mar con un paseo  en el que cruzarse con otras personas, ya fueran al ritmo de un deportista,  arrastrando su melancolía, o surcando un corazón en la arena…
Paró para escribir un mensaje: “Llegaré tarde. Hay comida en el frigo. Ya te explico. Estoy fatal de batería”. Apagó el móvil y subió el volumen a la música de los Rolling.
 
Thelma y Louise. Año 1991

viernes, 14 de febrero de 2014

CUESTIÓN DE TACTO.-


-Adivina con quién estoy.
-¿Con Pablo?
-Síííí.
-¡No me lo puedo creer! Cuenta, cuenta.
-Me ha invitado a cenar. Estamos en el restaurante.
-¿Y qué te ha dicho?
-Todavía, nada importante. Nos hemos hecho una foto en la entrada y se la ha mandado a los amigos. Habla con ellos por whatsapp.  Les estará contando lo bien que está conmigo. Yo, alucino. ¡Por fin un sueño se hace realidad!
Adiós. Viene el camarero.
-Pásalo bien.
*      *     *      *
No sabemos si comerán perdices. Probablemente  llenarán las pantallas de sus móviles de emoticonos y corazones,  e insistirán con la letra “k” para decirse cuánto se quieren.
Algunas veces, menos de la precisas,  se mirarán a los ojos y más allá de los ojos, vibrará entre ellos algo más que el teléfono y liberarán sus manos de la electrónica, para sentir piel, sólo piel.

domingo, 22 de diciembre de 2013

OIGO VOCES.-

Hay un murmullo en tu casa, donde antes merodeaba el silencio. Es agradable, como la mejor melodía. Te llega al corazón y te alegra hasta el semblante. Son tus hijas. Han llegado y desde que se han encontrado no paran de hablar

viernes, 20 de diciembre de 2013

LA PAGA.-


¡He cobrado la extra de Navidad! Empecé a trabajar muy joven y después de muchos años, es la primera vez en que soy consciente de que mi paga de Navidad es algo extraordinario. Sí, esa que el dictador instauró para que los españoles hicieran lo propio en estas fechas y hace poco se dictó su anulación en nombre de la democracia.
Mi primer pensamiento al recibirla fue para mi familia. Ninguno de ellos la cobra. Después pensé en la familia de quienes se la han robado a los míos. Ni más ni menos que delincuentes. Tuve un deseo preciso y contundente para ellos.
Y por primera vez la voy a emplear deliberadamente, en parte, en gastos extraordinarios, a ser posible, placenteros.  Aunque cada mañana al despertar haya algo que nos haga olvidar que estamos aquí para ser felices, intentaré recordarlo en algunos momentos.
Otra parte irá a hacer un regalo a algunos que nos hacen la vida más fácil. También a quienes  necesitan ayuda. De aquí o allá. Hoy me ha llegado la cartita anual de la Asociación Amigos de los Leprosos. ¡Si, existen! Los he visto. Están ahí, un poco más abajo, en África.  Muchas  ONGs  también saben que ya el recibir ayuda es un hecho extraordinario.
Y levantaré mi copa para brindar con vosotros, los que tenéis la amabilidad de leerme. Los que, algunos sin conocerme, me habéis hecho sonreír alguna vez este año, o me habéis contado vuestras inquietudes y alegrías. Eso sí, con vino de Jerez. Los hay para todos los gustos: generosos, blancos, tintos, dulces... Todos exquisitos.
¡Salud,  amigos!    
           Madonna Litta. Leonardo da Vinci

sábado, 16 de noviembre de 2013

LA ULTIMA COPA.-


Cuando llegó a la casa, todo estaba tal como lo había dejado. El padre de su hija habría  recogido a la niña esa mañana, le tocaba pasar el día con él.  Pero, al entrar en el salón, vio una copa con un resto de brandy , era de aquella botella que ella le regaló a su entonces marido, tras un congreso en Jerez. De vez en cuando encontraba una copa así sobre la mesa. Era la forma que él tenía de decirle que no había salido de su vida, ni de su hogar, que entraba allí cuando quería.

Con el propósito de que no volviera  a ocurrir,  dejó la botella en el suelo de la cocina en espera de otro destino. Al día siguiente, el gato  deambulaba con los ojos vidriosos junto a  un reguero ambarino que salía de la botella rota.

 

jueves, 3 de octubre de 2013

ESPERANDO EL TREN.-


Estaba sentada, o mejor,  agachada sobre la vía, en posición fetal, con la cabeza entre las manos y un bolso a su lado. Nos habíamos quedado los últimos en el andén consultando un mapa. Al girar la cabeza la vi. Tuve que asimilar rápidamente la sorprendente pero evidente intención de aquella mujer que estaba al otro lado, en el  extremo, casi en el túnel del  Metro. Corrimos hacia ella. Mi acompañante fue a avisar para detener el tren.  Grité y gesticulé cuanto pude: “Quita, quítate de ahí, venga, sube, vamos, vamos, sube, …” Estuvo impasible hasta que llegué a su altura, me miró y se volvió hacia el borde del lado en que estaba. Mientras pasé por las escaleras al otro andén llegaron dos personas que también les tendieron las manos, Pudimos subirla sin dificultad. Llegó más gente.
Parecía exhausta, las pupilas dilatadas, no hablaba, sólo lloraba. Pensé que después de ese trance debía sentir cerca humanidad y hasta que llegaron los sanitarios de emergencia, le hablé mucho, frases como: “tranquila, tranquila, todo puede arreglarse, siempre habrá alguien a quien le importes, ahora me importas a mí, nos importas a nosotros… Siempre puedes encontrar a alguien que te ayude. Puede ser una persona a quien todavía no conoces. Habla, pide ayuda… Además, te importas a ti misma, no lo olvides…” Tomé su mano, acaricié su brazo… Sabía que después sólo la tocarían con guantes de látex.
No me contestó nada. Ni siquiera tengo la  certeza de que oyera y comprendiera mis palabras. Pero yo sí me las creí y sé que lo recordaré en los malos momentos. Recordé después estrofas del poema de J.A Goytisolo a su hija:
“Te sentirás acorralada,      
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Pero tu siempre acuérdate,
de lo que un día yo escribí,
pensando en ti, como ahora pienso.”
He insistido a veces con estos versos, cantados por Paco Ibáñez, queriendo que los míos los tengan presentes cuando les llegue el desánimo, pero ahora, no mejorando al autor, sino haciendo el mensaje más personal les diría: “tú siempre acuérdate de lo que un día  yo dije, pensando en ti “, porque “tú” eres esa mujer  o cualquier otra persona a la que en un momento dado le parezca que el equipaje de sus vivencias  es tan pesado que no puede subirlo al tren.
 

domingo, 25 de agosto de 2013

AGRIDULCE.-


Juan la acompañó  hasta el trabajo, la besó y se quedó parado, observándola con deleite, mientras subía la escalinata del edificio. Está guapa –pensó- , qué bien le sienta ese traje rojo y con qué gracia domina los tacones al andar...
Entonces se cruzó con ella un hombre que salía, éste la miró con atención y seguidamente volvió la cabeza para contemplarla. Al percatarse de la presencia de Juan, le hizo un gesto de complicidad y él, volviéndose, se fue lleno de orgullo, que se disipó al recordar que ni siquiera sabía cuándo volvería a verla.
Mujer subiendo escaleras. Bassari
 

viernes, 23 de agosto de 2013

ERROR EN LAS PREVISIONES.-


La contadora de relatos creyó totalmente la noticia de que el verano de 2013 no haría calor. Se hizo eco de la misma, escribió sobre ello y se preparó para el fresquito que estaba por llegar.
Dos meses después, fue hallada inconsciente en su domicilio, con las constantes vitales en las cifras mínimas y rodeada de un charco de sudor.

Parece que se recuperó totalmente, no se sabe si con alguna secuela, pues ahora pasa horas contemplando imágenes  de paisajes marinos.

N.de la autora: En agradecimiento a los lectores que me han pedido algún relatito este verano.

                                                    Archipiélago de la Maddalena. Cerdeña.

.