lunes, 21 de mayo de 2012

MISIÓN CUMPLIDA

Varias generaciones de la familia Pérez caminaban de forma lenta y fatigosa, por la Avenida principal de Jerez. Ellos tiraban de una carretilla llena de paquetes.
Pararon ante un gran edificio público y entraron con su carga. Un conserje les salió al paso y les preguntó qué hacían allí.
-Queremos hablar con el Padre Luis Coloma.
-Huuum? Ese señor no trabaja aquí.
-Bueno, pues vivirá aquí porque en la entrada se lee  “Instituto Padre Luis Coloma”.
El conserje se fue a buscar una escoba cuando unos profesores se acercaron extrañados y les hablaron:
-El P. Luis Coloma murió hace casi 100 años, ¿qué queréis?
-Soy el ratón Pérez y le traigo todos los dientes que hemos  recogido desde que a él se le ocurrió escribir el cuento  encargándomelo. Pero ya no lo hago más. Todos los Pérez estamos hartos de recorrer ciudades de noche, recogiendo dientes, la mayoría con caries, de niños caprichosos. Al principio les poníamos una peseta y  después un duro bajo la almohada, pero ahora quieren muñecas, videojuegos y cosas grandes. No podemos con tanto peso. Además las casas cada vez tienen más protección, poniendo en peligro nuestras vidas. Y tampoco tenemos dónde almacenar tantos dientes.
-No preocuparos, -respondieron-  los pondremos en el museo de este Instituto, que es uno de los más antiguos de España, con una placa agradeciendo vuestra labor durante tantos años.
Instituto P. Luis Coloma. Jerez

martes, 15 de mayo de 2012

LA CIGARRA Y LA HORMIGA S. XXI


Erase una vez una hormiga que estuvo durante todo el verano buscando comida y cargando grano a grano hasta su casita para no pasar hambre durante el invierno. “Chica precavida vale por dos”, se decía.
Mientras tanto, su vecina la cigarra se recostaba sobre alguna hoja o sentaba en alguna piedrecita bajo un árbol y cantaba y cantaba. Le gustaba que la oyera todo el que pasaba.
Cuando llegó el  frío invierno, la trabajadora hormiga se resguardaba en la guarida que se había construido y  disfrutaba de la comida almacenada, pero pasaban los días y no veía a su vecina la cigarra, la que un día le pidió un poco de comida y ella se la dio no sin antes reprenderle por su holgazanería. Andará pidiendo comida de un lado para otro –pensó-.
Hasta que un día vio venir  a lo lejos a una elegante cigarra que vestía un hermoso abrigo de visón y  un moderno sombrero. Según se acercaba reconoció a su vecina, que también llevaba un lujoso bolso de Chanel.
-Hola querida hormiga, ¿cómo estás?
-Bien, haciendo mi comidita. ¿Y tú?,  ¿qué haces vestida así?,  ¿de qué vives?
-Pues verás, como yo siempre estoy cantando, un día pasaron unos señores y me propusieron presentarme a un programa de T.V. que se  llama “Tú sí que vales”.  Fui, me eligieron, actué varias veces, me pagaron mucho dinero, grabé un disco y aquí me ves. Si es lo que yo digo, la que tiene arte ¿para qué va a trabajar? Bueno, me voy que me esperan para almorzar en un nuevo restaurante que han abierto en la ciudad.

jueves, 10 de mayo de 2012

24 HORAS DE UN CLAVEL


La vendedora llegó temprano a la feria de Jerez cargada de claveles.  Manuel, un jovencito que iba por primera vez con su novia, le compró uno rojo. Carmen se lo puso en el pelo y él le dijo: -Así me gusta, una flor que porta otra flor. Y brindaron con "rebujito".
Cuando estuvieron en la calle del infierno, desde lo más alto de uno de los “cacharritos”, el clavel salió volando y lo cogió Jesús, ofreciéndoselo a Ana, la secretaria de la empresa, que se lo colocó en el escote y que después  de varias horas  de fino y feria, bailaba con verdadero sentimiento y movía los volantes con  pasión.  El la piropeaba y le pedía el clavel como recuerdo de ese día especial. En uno de los lances de la sevillana y exhibiendo un pase torero, se apoderó de él y lo guardó en el bolsillo.
A la mañana siguiente, su mujer antes de lavar el pantalón, lo tiró mustio y oliendo a vino, con un gesto de desprecio.

lunes, 7 de mayo de 2012

SAPO Y PRINCESA V

Considerando la longitud y destreza de su lengua, la princesa se interroga sobre su esposo. ¿Fue en verdad príncipe antes de ser sapo? ¿O fue en verdad sapo, originariamente sapo, a quien hada o similar concediera el privilegio de cambiar por humana su batracia estirpe si obtuviera el principesco beso? En tales dudas se obsesiona su mente durante los sudores del parto, un poco antes de escuchar el raro llanto de su bebé renacuajo.
                    Ana María Shua

             Princesa de Conti. Francisco de Goya             

jueves, 3 de mayo de 2012

Y DIJO: DE HOY NO PASA.


Ella recibió en su casa un paquete con unos magníficos zapatos rojos acompañados de una nota que decía: “Me gustaría mucho que los llevara hoy. Besos. Juan”.
¡Qué raro es este chico!  –pensó-. Hoy es su cumpleaños, soy yo quien debería hacerle un regalo.
Por la noche, sentada junto a él para cenar deslizó un tacón a lo largo de la pierna contraria y le preguntó:
-¿Te gustan?       
-Mucho, pero me gustaría más verlos debajo de mi cama.
 
Zapatos de Penelope Cruz en "Los abrazos rotos". Img 20 minutos.es

lunes, 30 de abril de 2012

DETRÁS DEL ÚLTIMO


A menudo había oído la frase: “Detrás del último, no va nadie”.
Se presentó a la selección de personal de una gran empresa. Al llegar preguntó: ¿quién es el último? –Pues yo voy detrás.
Y el allí no fue nadie.

El Hombre invisible. Salvador Dalí. 1933

viernes, 27 de abril de 2012

Y ESO, POR PRESUMIDA.

Celia salió de la ducha ilusionada porque Fernando, aquel chico de su pueblo que tanto le gustaba, por fin parecía prestarle atención. La había invitado a su fiesta de graduación en la Universidad y además, él, que era motero, la recogería en su Aprilia 650,  en una calle cerca de donde ella se alojaba, el piso de una amiga en una zona peatonal.
Cuando entró en la habitación vio sobre la mesa un casco que la amiga le había dejado antes de salir. Ella, poco había ido en moto y nunca con un casco integral de ese tipo, así que decidió probárselo para comprobar si le aplastaba mucho el pelo y también para no parecer después una inexperta al quitárselo. Pero cuando quiso, no pudo quitar el cierre por más que apretaba. Tiró de un lado, después de otro, ambos a la vez con fuerza, y no hubo manera. Tampoco debía cortar las correíllas. No podía despojarse de él. Se miró en el espejo por si había alguna pieza en la que no hubiese reparado y… se dio cuenta de que solo llevaba la toalla. El pánico empezó a adueñarse de ella. Intentó llamar por teléfono, pero así no podría. Tampoco era posible poner un mensaje de móvil porque no llevaba las gafas que usaba. Se asomó a la ventana por si veía alguien que pudiera ayudarla, pero nada.
Cuando intentó ponerse su precioso vestido, de vuelo, pero ceñido por arriba y no le entró por los pies, se dio cuenta de que no iría a ningún sitio. La camiseta que se había quitado, se ponía por la cabeza y su amiga usaba cuatro tallas más que ella. Tímidamente salió y llamó al piso de al lado, sin respuesta. Si salía andando por el centro,  con el casco y con una ropa que más podría parecer un disfraz, la detendrían. Además, cuando llegara, Fernando ya se habría ido.
Exhausta, decepcionada, con dolor de cabeza, se echó sobre la cama y lloró.

A las pocas horas, llegó la amiga, que no pudo evitar la risa en medio del drama. Con un toque certero abrió el casco y la convenció para que se vistiera y fuese, si no llegaba a mitad de la cena, estaría al menos en el baile,  -le dijo. Aunque triste y malhumorada, después de ver que tenía siete llamadas perdidas de Fernando, así lo hizo y  buscó un taxi que la llevara al hotel donde se celebraba la fiesta. Lo llamó al móvil, pero no hubo respuesta. Al llegar vio algunos recien graduados en el jardín; habrán terminado ya de cenar, –pensó. Le pareció ver a Fernando caminando, sí era él, acompañaba a una chica a la que rodeaba con el brazo por la cintura. Instintivamente se dio media vuelta.
Tardaron mucho en volver a verse.
Vacaciones en Roma. William Wyler. 1953



martes, 24 de abril de 2012

NUEVOS POBRES


Todos hemos oído la expresión “nuevos ricos”, cargada de cierto desdén y mofa, y también alguna vez la de “persona venida a menos”, ésta, en voz más baja y con cierta compasión.
Tristemente, creo que necesitamos acuñar la de “nuevos pobres”. Y eso va por ti, amigo, que antes de tener las muelas del juicio, ya tenías fijo el despertador en las siete de la mañana para ir a trabajar. Por ti, que preparaste oposiciones con más o menos éxito, pasaste multitud de pruebas, o estudiaste en la UNED. Tú,  que quizás corriste delante de los grises, pidiendo a gritos la democracia, y has participado en grupos y movimientos culturales, reivindicativos, sociales, ONGS, sindicatos, etc., en un intento de mejorar la sociedad. Posiblemente te venció el sueño leyendo un cuento a tus hijos, después de acompañarlos a clase de música, gimnasia o idiomas, o bien, cuando cuidaba de tus padres. También fuiste enfermo a trabajar. Incluso puedes padecer una enfermedad profesional no reconocida.
Y tú amiga, además de todo lo anterior,  tuviste que suprimir la lactancia de tu hijo porque el horario laboral así lo exigía y lloraste camino del trabajo el primer día que lo dejaste en la guardería o colegio.
Amigos, a vosotros que habéis pagado hasta el último euro de vuestros impuestos y todo lo que hubiera que pagar, además de varias cuotas voluntarias, como el apadrinamiento de un niño del tercer mundo; que rara vez os ha llegado alguna ayuda gubernamental, a vosotros os bajaron el sueldo y os lo volvieron a bajar, y os suprimieron categorías y complementos. Y alguno de vosotros puede ser víctima de un E.R.E., y no sabemos qué más.
Pues tú y tú y yo podemos ser los “nuevos pobres”; porque de ir a menos, nada. Los pobres suelen tener dignidad y honradez. Y como dice Miguel A. Revilla: “Nadie es más que nadie” y “ser feliz no es caro”.
Con cariño para todos los afectados.

Novecento. Bernardo Bertolucci. 1976

lunes, 23 de abril de 2012

EL MANTEO DE SANCHO


-Papá, mira ese tapiz ¿de dónde cae ese señor que recogen?
-No cae, lo están manteando.
-Y eso ¿qué significa?
-Pues que lo tiran hacia arriba con una manta y luego lo recogen. Están jugando.
- Ah, y él hace como si fuera una pelota. Es el Sr. Pelota.
- No hijo, es Sancho Panza, el amigo del Quijote.
-¿Y quién era el Quijote?
-Pues otro señor, interesante, pero un poco loco, que viajaba en su caballo y a veces se peleaba con unos molinos creyendo que eran gigantes o perforaba botas de vino con la espada.
-¿Y por qué era su amigo, si estaba loco?
- Quizás para recordarte a ti, que hay que ser bueno y tener altos ideales, pero siempre con los pies en la tierra.
- Ah, comprendo, que no permita que me manteen.


El manteo de Sancho. Colección tapices flamencos. Taller de Urbano Leyniers (1674-1747)

domingo, 22 de abril de 2012

DOS ELEFANTES

Un elefante, se balanceaba, en la tela de una araña.
Como veía que no se caía, fue y llamó a otro elefante.
Dos elefantes se balanceaban...
Pero uno se cayó y la cadera se rompió.
Y todo el pueblo de su vaivén se enteró.

Arte callejero en Rotterdam

viernes, 20 de abril de 2012

VOLVIÓ UNA NOCHE, SIN MÚSICA DE TANGO.

Volvió una noche. Lo ví desde la ventana, inconfundible con su pelo negro y su caminar, cauteloso pero decidido. Corrí hacía la entrada con la intención de impedirle el paso, pero entró. Me miró con los ojos fijos y muy brillantes, me estremecí y él se abalanzó sobre mí, haciéndome daño. Entonces fui a buscar algo contundente para defenderme, pero, cuando volví ya no estaba.
Creo que en ese momento lo habría matado, ¡no aguanto más al gato de la vecina!


La noche estrellada. Vincent Van Gogh. 1889.

jueves, 19 de abril de 2012

SI TÚ ME DICES...

Si tú me dices ven, no dejaré nada.
Si tú me dices ven, mañana se lo dirás a otra.
Si tú me dices ven... lo pensaré.
Mira, mejor vete tú solo y ya hablaremos


El viajero. Eduardo Úrculo. 1992. Foto:Wikipedia