martes, 17 de abril de 2012

EL TIEMPO

Dicen que el tiempo todo lo borra.
Pero, perdió la goma... y aquí te tengo.


Relojes blandos. Dalí. 1931

lunes, 16 de abril de 2012

ASÍ EMPEZAMOS, cap. 3


Él se paseaba delante de mí, insinuante, una y otra vez. A mí me gustaba, e hice lo mismo. Pero jugaba a hacerse el duro. Así que en medio de aquel tinglado de personajes, tomé un disfraz de animal e inyecté una pócima en la fruta de su cena.
Sucumbió. Pasó lo que tenía que pasar. Pero enseguida se enteró el director de escena, que no quería líos entre sus protagonistas y nos expulsó al tiempo que cambió el guión de la historia.
Yo me quedé embarazada y, como era un hombre cabal, de los antiguos, cumplió y me llevó con él. Como es normal, tuvimos más niños; por supuesto, en los partos nunca me pusieron la epidural, y él trabajó, siempre trabajó mucho.
Aunque los graves sucesos con mis hijos mayores enturbiaron nuestras vidas, Adán fue siempre un buen padre y un buen marido y para él la más importante siempre fui yo, su Eva.

El Jardín de las Delicias. Jerónimo Bosch. "El Bosco".

sábado, 14 de abril de 2012

LA ENCONTRÉ

De haberla conocido antes, la habría buscado deseoso cada día al salir del trabajo. Por ella hubiera ignorado bastantes bares mediocres y tugurios donde pasé tantas horas. La habría presentado enseguida a mis amigos y familiares.

Ella es casi perfecta, la única comparable a la pobre mamá. Siempre tiene una sonrisa cuando me ve, sabe lo que me gusta y procura agradarme. Por eso le soy fiel.

Ella es la mejor, la cocinera del bar “El Andaluz”.

Sorolla. Juerga andaluza

viernes, 13 de abril de 2012

BUSCANDO MUSICA


La radio estaba aburrida y tomé un CD para oírlo; tuve dificultad para colocarlo en el aparato y… ¡ay, ay!...¡¡socorro!!...¡Dios mío!
Mi coche se estrelló contra un árbol. Salí a duras penas y comprobé el impacto: la mitad delantera del auto estaba destrozada y…”dichoso el árbol que es apenas sensitivo”.

jueves, 12 de abril de 2012

CAFÉ Y COPA


De una reciente entrevista a Felipe González en el programa Salvados, de la Sexta, aparte de otras interesantes aportaciones, me llamó la atención la siguiente afirmación:
“Lo único que puedes decidir en esta vida, en serio, ¡eh!, y  te lo digo ya cumplidos los setenta años, es con quién no vas a tomar café”.
Esto, dicho por una persona con su recorrido,  me hizo pensar un poco y no quise llegar a ninguna conclusión cuando alguien que creemos nuestro amigo, tiene otros compromisos, obligaciones... cuando de tomar un café se trata… ¡Uy!, ¡uy! Y de copa, ni hablamos.

Renoir. En el Café. 1877

miércoles, 11 de abril de 2012

LA VISITADORA

¡Ahí viene, ya llega! ¡Qué guapa es! Tiene los  ojos más grandes y más profundos que he visto, una boca perfecta y un pelo negro azabache que enmarca su bonita cara. Y, además, un tipazo. Quizás sea un poco más alta que yo. Es una satisfacción verla cada día.
Se sienta a mi lado y hablamos, a veces de naderías, a veces en serio y a veces callamos. También paseamos un buen rato, no me importa que estemos en silencio. Pero,  a menudo sin esperarlo, mira el reloj y se marcha.
¡Lástima!, a la mujer más guapa y quizás la más joven que he tenido a mi lado, tengo que pagarle... Bueno, mis hijos le pagan también una parte, para que venga al geriátrico a visitarme, me pasee en mi silla de ruedas y me ayude si tengo algún problema, pues ellos trabajan fuera.


martes, 10 de abril de 2012

¡LO VÍ!


Hoy lo he visto, lo he visto y me ha mirado. Hoy el muy canalla, no me ha hablado.

Gioconda "española". ¿Leonardo? ¿discípulo? Algún experto apunta a que ésta sería la original, pues su mirada al frente indicaría que mira al maestro y la otra obra, simultánea, a un alumno situado junto a él

lunes, 9 de abril de 2012

¿BÉCQUER?

Por una llamada, un mundo; por una entrevista, un cielo; por un empleo... yo no sé que te diera por un empleo.


                                                        Las hilanderas. Velazquez

domingo, 8 de abril de 2012

PERDIDOS


Estábamos hartos de llevar pegado a Abdul, aquel chico que decía que él no era un guía, sino un amigo, que no cobraba por horas como otros,  sólo  nos acompañaba para practicar español. Habíamos conseguido con su presencia quitarnos de encima a otros que insistían en llevarnos  por las calles de Fez, esa hermosa ciudad marroquí,  que tanto nos apetecía disfrutar paseando tranquilamente.

Vimos una calle que daba a una salida de la medina, así que despistamos a nuestro acompañante y entramos en otra perpendicular estrecha para que no nos viese. Seguimos un poco más para aprovechar y ver el zoco de las especias y comprar algo.

 -¡Qué olor tan penetrante!, ¡cuidado!, ¿de dónde habrá salido este burro?, no me lo explico, si estas calles apenas alcanzan dos metros de ancho…no, no, quiero alfombras, ¡vaya, ya nos salió otro guía!, ¡una moto, que viene una moto!,  me ha rozado la yerbabuena hasta los ojos…

 Nos cogimos del brazo fuertemente e intentamos salir de allí, pero aquel laberinto de calles cada vez era más complicado y estrecho. Volvimos a pasar por los plateros, los carpinteros, todos los artesanos nos ofrecieron de todo y nuestro nuevo guía sonreía. Llegamos a los peleteros y el hedor de los tintes que se acercaba se hacía ya insoportable. Todo nos resultaba ya conocido, pero la prometida salida no aparecía.
-¡No, por favor!-, Abdul otra vez. Ambos guías se enzarzaron en una discusión, de la que no entendimos nada. Enseguida nos rodearon varios hombres más. Casi a empujones,  se marchó el segundo y Abdul nos dijo:
-No hay problema, amigos. Sólo tenéis que pagarme a mí cincuenta euros, yo le pago a él y el resto es vuestro regalo, pues yo os he acompañado toda la mañana y os he evitado muchos problemas.

sábado, 7 de abril de 2012

HERIDO

Cuando la vi partir sentí como una herida en el pecho. Esperé y no volvió la cabeza, ya me dolía hasta el alma.
Cuando la perdí en la lejanía, me dejé caer sobre un árbol e intenté recuperar el ritmo de la respiración. Miré hacia arriba y pensé: dichoso el árbol que es apenas sensitivo.

jueves, 5 de abril de 2012

...Y LLOVIÓ


Llovió la tarde del Jueves Santo, uno de los tres que relucen como el sol. Se mojaron los zapatos nuevos,  los tacones resbalaron, se deslució el charol y también  se estropearon los peinados hechos por profesionales. Las gabardinas y chubasqueros aparecieron pronto tapando las corbatas nuevas, los trajes oscuros de supermercado, los bellos vestidos negros, algunos reciclados de la nochevieja, las joyas y el glamour. Se abrieron los paraguas y taparon las lindas mantillas y  peinetas, ya fueran de plástico o de carey.

El vendedor de cacahuetes se va rápido con su canasto. Los palcos y sillas quedaron desiertos, ese dinero ya está cobrado; los camareros recogían las mesas de las terrazas. El autobús cambió la parada y los taxis escaseaban. Los penitentes rompieron filas y pisaron el azahar de las aceras.

¡Qué  pena!, fue  la frase más oída, “todo el año esperando” –lamentaron otros-. “Cuánto dinero van a perder los de la hostelería, con la falta que hace”- reflexionaron muchos-.

Los pasos con las excelsas imágenes cambiaron su rumbo para guarecerlas en los templos más cercanos y todavía había quién se consolaba: “El domingo, cuando vuelva a su iglesia, la tenemos otra vez  fuera, por calles por donde nunca pasa,  con música y mucha gente".
Foto: Diario de Jerez

martes, 3 de abril de 2012

NO VUELVAS, REY


Dos niños peleaban por montar la pequeña bicicleta de plástico.

El padre la partió en dos trozos y los repartió.

Años después dos hombres lo recordaron y se entristecieron.