Para los jóvenes de mi generación, la vuelta al cole está marcada con la Muestra de Títeres. El programa estaba entre libros nuevos, cartucheras y mochilas. Empecé a conocer el callejero de Jerez buscando de plaza en plaza el ansiado escenario. Me gustaban todos: de varilla, guante, sombras y lo que hubiera. Recuerdo algunos titiriteros que eran fijos todos los años y me alegraba reconocerlos, como una pareja, creo que de Zaragoza.
Mis padres se afanaban en colocarnos en un buen sitio y ellos se iban detrás, decían que a charlar, pero cuando yo me volvía para asegurarme de que seguían allí, los veía mirando atentos, cuando no embobados y se reían con los diálogos. Mi madre era una pesada aplaudiendo y la última en irse, pues siempre encontraba alguna antigua amiga que estaba con sus hijos. Entonces mi padre corría con nosotros a la siguiente plaza para encontrar sitio.
Me gustaba ver el Centro tan lleno, merendar o cenar en la calle y mi hermana y yo no nos sentíamos satisfechos hasta que poníamos en el programa la última cruz a la última función, pues eran varios días y daba tiempo. Alguna vez vino mi primo desde Cádiz a verlos y un año que tuvimos familiares de fuera de vacaciones en Septiembre, también disfrutaron de los títeres.
Este año me estrenaba como acompañante, le había prometido a mi primo pequeño llevarlo. Pero ayer me dijeron que se han suspendido y no entiendo por qué le aconsejan que se aficione al golf, que estará más distraído.
viernes, 24 de agosto de 2012
lunes, 20 de agosto de 2012
LA AVENTURA DE ERNEST
Al día siguiente de entrar Gran Bretaña en la primera Guerra
Mundial, el 9 de agosto de 1914, zarpé del puerto inglés de Plymouth, junto a
26 compañeros a bordo del Endurance. No tenía miedo, no era mi primer viaje,
aunque sí el más importante.
Al poco tiempo, el barco quedó atrapado. Pasamos meses en un
campamento improvisado sin que nadie viniese a rescatarnos. No había llegado la
época dorada de las comunicaciones y un país en guerra no puede velar por todos
sus súbditos. Pasamos duras pruebas físicas y psicológicas de supervivencia.
Llegamos a jugar al fútbol y hacer teatro a temperaturas extremas, para
mantener la mente y el espíritu activos. Los perros fueron parte de nuestro alimento. Recorrimos
kilómetros andando cargando todo el material. Un grupo navegamos en un bote
salvavidas hasta una isla, mientras el resto esperaba. Después otra travesía de 1300 km. en otro bote
abierto por uno de los mares más peligrosos del planeta. Ya habían pasado dos inviernos de vientos y nevadas y llegó otro
verano cuando yo, Ernest Shackleton,
junto a dos compañeros, sin mapa ni equipo
adecuado, cruzamos una montaña nevada hasta que encontramos por fin
ayuda. Como el gobierno británico tardaría varios meses en rescatarnos, después
de muchos intentos, el 30 de Agosto de 1916, en un barco chileno, recogimos al
grupo que esperaba en la Isla Elefante.
No conseguí cruzar la Antártida como pretendía, pero fui considerado
el mejor líder de la historia de la
aventura y la épica, que logró mantener vivo a todo el grupo, en las
condiciones más adversas, llegando a altas cotas de superación del ser humano.
Foto: Frank Hurley
domingo, 5 de agosto de 2012
ELLOS
Ella no sabía muy bien qué hacía allí en casa de aquel
amigo. El estaba recién llegado de vacaciones desde otra ciudad donde trabajaba
últimamente. Se habían encontrado un rato antes por los alrededores y tras los
saludos y comenzar a charlar, él la invitó a pasar.
Desde hacía varios años que se conocían, era la primera vez
que estaban a solas en un lugar resguardado y ambos, sin confesarlo, habían
deseado muchas veces que se produjera una situación así. El se mostraba
inquieto como un muchacho, aunque no lo era. Ella, insegura como una adolescente, que tampoco lo era.
Él disfrutó enseñándole su rincón favorito y algunos objetos personales significativos. A ella
le gustó verlos.
No se permitieron más placer que el de la conversación. Se
sentaron frente a frente y terminaron hablando de trivialidades, mientras se
observaban y se gustaban. Ella supuso que él estaría deseando encontrarse con
aquella chica que siempre lo acompañaba últimamente y con quién parecía muy entusiasmado. El pensó que ella no
estaría para ningún tipo de proposición, después de hablarle de la enfermedad
que le habían diagnosticado.
Cuando ella salió a la calle, la luz del sol le cegó la
vista y también la mente. Creyó que aquello no había ocurrido, que fue solo un
espejismo en su desierto.
Le déjeuner. Renoir. 1879
jueves, 26 de julio de 2012
INGENUO PERDEDOR.-
Aquella mañana el salió de su casa para trabajar, como siempre, a las 7,45, después de besar a su esposa y
echar una mirada a los dormitorios de sus hijos. Repetía lo mismo cada día desde hacía
15 años. Anteriormente estuvo trabajando lejos y se sintió feliz cuando
tras superar unas pruebas y méritos, consiguió ese puesto estable en su ciudad.
domingo, 15 de julio de 2012
ESTO LO PAGAS TÚ
Erase una vez una familia que sufrió
en su casa el robo de cierta cantidad de dinero y algunas joyas. Como no había
señas de violencia, ni pistas, ni se detuvo a nadie, el seguro no les
indemnizó.
Entonces se les ocurrió decirle a la
asistenta que para recuperar esta pérdida estarían un buen tiempo sin pagarle.
Como estaba interna, sólo tendría la comida y el alojamiento.
Ella no pudo hacer otra cosa. No
tenía dónde ir y no encontraba otro empleo. Oía que otras personas negociaban
despidos, cobraban el desempleo, cambiaban de empresa, pero no era su caso.
Pasado un tiempo oyó la noticia de
que el gobierno había tenido una gran pérdida económica a través de los bancos,
pero no lo pagaron los culpables. Entonces le quitaron parte del sueldo y
derechos a sus empleados. Ella pensó que todo esto le sonaba, que ya lo había
vivido.
El Fregadero. Giuseppe Crespi "El Español". 1720
sábado, 7 de julio de 2012
INSATISFECHO.-
El llegó a casa de una amiga a las 11 de la mañana. Tomaron un
pequeño, pero dulce desayuno que ella había preparado y se dedicaron a sus
asuntos.
A las 12, hubo una llamada perdida de su ex- mujer.
A las 12 y veinte, alguien llamó al timbre.
A la 1, comenzó a vestirse y despedirse lánguidamente.
A la 1,30 recogió a su hijo del colegio.
A las 2, recogió a su mujer del trabajo.
A las 2,10 se cruzó en un semáforo con aquella antigua compañera que tanto
le gustaba.
A las 2,30 almorzó; como siempre, la asistenta había dejado
sosa la comida.
A las 4, llegó a su centro de trabajo y al ver el lote de
carpetas que esperaba sobre su mesa, murmuró: “¡qué rollo de vida, todos los
días igual!”
El Pensador. Rodín. 1902
miércoles, 27 de junio de 2012
EL MAESTRO SUSPENDIDO
Javier llegaba todos los días a su casa comentando lo
fantástico y listo que era su maestro. Contaba entusiasmado las maravillosas
cosas que le enseñaba y que, sin duda, lo sabía todo.
Su hermano mayor, Jorge, adolescente narcisista, se mostraba
muy celoso con estas afirmaciones de su hermano, pues siempre había pretendido
ser su héroe, sin lograrlo.
Un día, que iban por la calle, Jorge lo llevó hasta la
Escuela de Idiomas y en una lista de alumnos, le enseñó su nombre junto a la
palabra “Apto”. Después le mostró a Javier otra lista donde junto al nombre de
su profesor, figuraban las palabras “No Apto”.
Javier no le preguntó nada a su profesor destronado, ni éste contó
nunca que le faltaba tiempo libre para dedicarlo a estudiar inglés, que en su
momento no le enseñaron y que después le exigían sus superiores.
De todas maneras, los dos hermanos tardaron mucho en volver
a hacer algo juntos.
Una lección de Andrés Bello. Simón Bolívar. Tito Salas 1930
miércoles, 20 de junio de 2012
SI ME BUSCAS, ME ENCONTRARÁS.
Cuando abriste los ojos por primera vez, tu mirada agradecía
que tú y yo estuviéramos allí. Tu boca algún día no muy lejano me diría mamá.
Te quedaste en la incubadora para aumentar el peso, mientras tu tía y yo
tuvimos que irnos al pueblo. Cuando volví para verte y deseando recogerte, no
estabas. Sor María me comunicó que habías enfermado gravemente y habías muerto.
No pude verte ni entenderlo. La monja a modo de consuelo me dijo que cómo
viviría el hijo de una madre soltera, sin medios y cuyos abuelos no querían
saber nada de él.
Pero sí quisieron. Todos hemos dedicado años a indagar, solicitar, reclamar, rogar. Pero nadie nos ha dado nunca ninguna pista, sólo aumentaron las sospechas. Llegaron a llamarme loca. Creo que lo estoy, de desesperación. Hijo, ya lo sabes, no fuiste abandonado, fuiste robado hace treinta años. ¡Búscame! Por favor.
El nacimiento de la Vía Láctea. Pedro P. Rubens. 1637
jueves, 14 de junio de 2012
73 SEGUNDOS
El 22 de Enero estuvo programado el acto.
El 23 no pudo ser.
Tampoco el 24, 25, 26
ni 27, ya fuera por problemas con el clima, burocráticos, técnicos o de
seguridad.
El día 28 por la mañana hacía 1ºC, peligroso para nosotros,
algún ingeniero había mostrado preocupación al respecto, pero yo ya estaba con
mi equipo dentro del habitáculo y todas las autoridades, incluido el
vicepresidente del país estaban presentes. Cientos de periodistas y
televisiones estaban pendientes de nosotros. La emoción y la ilusión me
impedían valorar el momento. No podía creer que yo, Sharon Christa, una maestra, estuviese allí con aquellos
personajes. Me sentía orgullosa por mis hijos, que me contemplaban.
A las 11,38 la máquina se puso en marcha. ¡Por fin! ¡Mi
sueño se cumple!
73 segundos después sólo vi una bola de fuego y el
transbordador espacial Challenger se desintegró.
El Océano Atlántico nos recogió
ese martes de 1986.
jueves, 7 de junio de 2012
ESPERANZA
Un título de licenciado universitario, un doctorado, un
máster, dos idiomas, un ordenador portátil, unos libros y CDs, ropa, un buen
anorak, algo de embutidos y conservas, encerraba el joven en su maleta. Unos
padres, dos hermanos menores, una novia, un grupo de amigos, un barrio, un club, un sol radiante
quedaban atrás. Cuando llegó a aquella ciudad centroeuropea, la noche resaltó el
frio y la soledad que le esperaban, reflejándose en su cara. Su
compañero de asiento, con el que había intercambiado algunas frases le dijo, a
modo de despedida:
-Ánimo, hijo, mi padre vino con una maleta de cartón casi
vacía y encontró un futuro, tú tendrás suerte.
Berlín. Vista panorámica y Catedral. Ernest Descals
viernes, 1 de junio de 2012
¡TE VOY A COMER!
-Cariño, déjame, por favor… ¿no ves que estoy ocupada? Anda,
espera un poco.
…No sigas hombre, me vas a dejar el cuello marcado, ¡ten
cuidado!, no me hagas daño.
Tras un ligero tirón de su cabellera, giró la cabeza, pero
no llegó a ver a quien creyó su marido;
se le nubló la vista al tiempo que un reguero de sangre bajaba hacia el pecho.
Cuando volvió en sí, Drácula ya estaba en otro barrio de la ciudad.
Dama tocando el piano. Carl Vilhelm Holsoe.
sábado, 26 de mayo de 2012
¡TIENE NARICES!
Como los
estudios no eran lo suyo, pasó muchas horas en el local del partido. Igual
pintaba una pancarta, repartía panfletos, hacía de chófer o iba por cerveza y
bocadillos cuando una reunión se alargaba.
Tanta
dedicación le fue pagada con un carguito, al que siguió un buen cargo. Desde él
le procuró empleo a su esposa y cuñados. Mientras engordaba su panza con buenas
viandas y vino de reserva en las comidas de trabajo, fue formando una empresa con las comisiones de los proveedores.
Llegó un momento en que el partido no pudo seguir
manteniéndolo, pero su negocio “va bien” y todos los días se le oye repetir:
“la gente, que no ha sabido cuidar el futuro, han querido vivir por encima de
sus posibilidades, y ahora tenemos que pagarlo todos”.
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